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Nov (2019)/Ene 2020


Agricultura

en el campo, nadie se atreve a predecir su futuro

Los productores siembran hoy con reglas de juegos conocidas, pero no saben cuáles serán las reglas con las que van a cosechar. En el NOA, la situación de incertidumbre es más evidente.

Revista PRODUCCION: en el campo, nadie se atreve a predecir su futuro
 
Revista PRODUCCION: en el campo, nadie se atreve a predecir su futuro
 

Juan Pablo Karnatz, dirigente agropecuario de Confederaciones Rurales Argentinas (CAR) dialogó con Revista PRODUCCIÓN sobre la actual situación que vive el campo y las perspectivas del sector en el corto plazo (2020), tras el cambio de gobierno del 10 de diciembre.
Karnatz indicó al respecto que para hablar de la situación del productor agropecuario primero hay que referirse a la situación del aspecto climático, que en términos generales vino bien, debido a que hubo lluvias abundantes en noviembre, que permitieron, en la mayor parte del área agrícola, lograr una óptima recarga de humedad en los suelos para comenzar con la siembra. Para el dirigente ruralista, esa situación va a permitir que tanto los productores de soja, como el maíz o garbanzo, logren buenas campañas, con buenos rendimientos. Sin embargo, remarcó que este 2019 fue un año complicado para el sector agropecuario en general, puesto que el sector ha sufrido ajustes e inestabilidad cambiaria, tuvo una falta importante de acceso al crédito debido a las tasas altísimas que cobraban los bancos, lo que empujó a los productores chicos y medianos, básicamente, a tener que recurrir a financiamientos de las agroquímicas, de los dueños de insumos, por ejemplo.
En ese sentido, aclaró que el campo, para trabajar, necesita previsibilidad y hoy los productores están sembrando con reglas de juegos conocidas, pero no sabe todavía cuáles van a ser las reglas con las que va a cosechar. "Eso es todo un tema para el campo, sobre todo para los productores que no son grandes ni están diversificados".
Ante la consulta de si ante esta situación los productores analizan hacer más soja, o menos maíz, o arriesgar en otros productos que no tengan tantas retenciones como el sorgo, Karnatz fue contundente: "No hay plan B" en el campo.
"Los productores no saben qué va a hacer, en materia de política agropecuaria, el nuevo gobierno. Uno presiente por todo lo que se viene hablando de que habrá cambios importantes. Manejamos hipótesis, como que habrá desdoblamiento cambiario, mayores retenciones en algunas producciones importantes (soja, maíz, girasol), y ahí hay complejidades que son una incógnita pero que de seguro terminarán afectando la rentabilidad de las producciones, sobre todo en las regiones más alejadas de los puertos", apuntó.
Explicó que las incertidumbres en el campo son lógicas porque el nuevo gobierno necesita recaudar más para mantener un Estado muy grande y gastador. "Hasta ahora no sabemos qué medidas se planean tomar. Las esperanzas, que nunca hay que perderlas, es que el sector agropecuario es el único sector que puede aportar dólares genuinos a cualquier esquema económico que venga. Hoy tenemos deuda externa y pagos importantes que cumplir con el mundo por parte del gobierno y, en ese sentido, el campo es un sector que por excelencia produce dólares. Ahí tenemos nuestra gotita de esperanza de que el gobierno no asuma una política de mayor presión impositiva contra el sector rural y, por el contrario, lo tengan en cuenta, con medidas de apoyo para lograr mayores y mejores producciones para exportar y lograr el ingreso de divisas que necesita. Creo que ambos se necesitan: el campo del Estado y el Estado del campo, por lo que sería ilógico volver con viejas recetas económicas que para nada hicieron bien, como aumentar las retenciones. No hay que olvidarse que tenemos la presión impositiva y tasas de interés muy altas en el país".
Más adelante, sostuvo que el sector rural ya tuvo una reunión con el presidente electo, Alberto Fernández, cuando era candidato, y también con Matías Kulfas, que forma parte del equipo económico del nuevo gobierno; y en la oportunidad ambos reconocieron la importancia del campo y que lo necesitan produciendo para poder crecer. "Si bien explicaron que a las retenciones no las van a bajar, sigue dando vuelta la posibilidad de que las suban para algunas producciones. Ahí es donde nosotros, como dirigentes rurales de Confederaciones Rurales Argentinas, vemos las dificultades, ya que subir retenciones afectaría, sobre todo, a los productores del Noroeste y Noreste argentino. Para los productores del NOA las retenciones son un palo por dos, porque las distancia a los puertos y los fletes siguen siendo un problema irresuelto, con lo cual pega más duro que en la zona núcleo".
Asimismo, dijo que en el hipotético caso de que aumenten las retenciones en producciones importantes como maíz, por ejemplo, va a haber cambio de estrategia de los productores, sería lógico. "Si por ejemplo, alguien va a tener una situación especial con la carne, puede ser que la tenga, desde ya hay más liquidación de granos pensando en que pueda haber mayores retenciones más adelante. Por eso ya los exportadores y productores han liquidado más granos que tenían guardados en silo-bolsas. Sería lógico que un productor se encamine más hacia un esquema de soja sobre soja, o sea de más soja, que es la que más rinde cuando hay este tipo de impuestos contra la producción que se exporta y que tiene menos que ver con la alimentación de la gente y del mercado interno. Más allá de que hoy la ganadería está en un buen momento, ojalá siga así, y que produce muchos dólares para el país por las exportaciones al mundo, habría que tener algunas precauciones y diversificar un poco. El problema es que cualquier medida contra la ganadería puede ser letal para el sector ya que todos sabemos que "hacer" una vaca lleva su tiempo, es una actividad cuyo proyecto es de mediano plazo".
Combustibles
"Los combustibles para el campo son un problema irresuelto, al igual que las retenciones. Primero por que es un insumo principal, esencial y necesario en el campo y su constante aumento golpea; y segundo, como los fletes son largos, ahí de nuevo está el problema por el costo de los mismos que es trasladado su mayor valor a los precios. Así que el tema de los combustibles pega directo en la economía del productor, sobre todo del más pequeño. El productor sufre no sólo el flete para sacar su producción, sino también el de los insumos que vienen de otras provincias hacia el NOA (centros de distribución). Todos sabemos que los combustibles hoy están con precios atrasados, terminó el congelamiento de precios por lo que todo ahora es más caro y complicado".
Dólar
"No tenemos en claro cómo va a funcionar el sistema. Por un lado se habla del cepo que llegó para quedarse y después dan versiones de desdoblamiento cambiario, y el riesgo de desdoblamiento cambiario es que vos tengas un dólar comercial con lo cual a un productor venda su producción a ese valor de dólar, y que a los insumos los tengas que pagar a un dólar financiero más libre. Pero nada está definido, son todas especulaciones que hacemos, porque hay incertidumbre de lo que va a pasar. Hoy no sabemos dónde estaremos parados el próximo año para esta fecha".
Por otra parte, Karnatz se refirió a la situación política en el continente que genera preocupación. "No hay que dejar de mencionar que tenemos una situación muy complicada políticamente en América Latina, con problemas muy serios en países vecinos y eso, evidentemente, complica la región. Hay un chiste negro que dice que cambiar de país en América Latina es como cambiar de camarote en el Titanic. Metafóricamente, más allá del chiste, es interesante analizar este tema porque a la corta o a la larga terminará afectando a todos en el continente. Estos problemas de estallidos sociales, de inestabilidad social, problemas de desigualdad, problemas políticos e ideológicos, terminan afectando el clima de negocio y a todos los sectores productivos".
Censo Agropecuario
Al dirigente rural también se le consultó sobre los resultados del Censo Agropecuario 2018, cuyos datos confirmaron que más de 5.000 productores desaparecieron por año en Argentina durante la última década y media, ya que la cantidad de explotaciones agropecuarias relevadas en el último censo (2002), eran 333.000 a nivel nacional y se redujeron a 250.881 en la actualidad. Según la información del censo, equivale a la desaparición de 83.000 explotaciones en 16 años; algo así como que desaparecieron 5.100 productores por año.
Las estadísticas no hacen más que confirmar el acelerado proceso de concentración en el principal rubro económico que sostiene la Argentina en las últimas décadas, más allá de cuál sea el signo político de los gobiernos que se sucedieron. En el Censo previo al de 2002 (el de 1988), la cantidad de explotaciones agropecuarias era de 421 mil, con lo que la Argentina dejó de tener el 38% de los productores que tenía hace 30 años. Ahora quedan exactamente 250.881 explotaciones.
Por supuesto que los productores que caen son reemplazados por otros cada vez más grandes, porque la tierra productiva disponible en el país no cae sino que cambia de manos.
"Desde 2002 hasta 2018, cada dos horas el campo perdió un productor agropecuario. Lo que estamos mirando desde la dirigencia de manera profunda y con preocupación. Ya habíamos alertado sobre que había un fenómeno de concentración de tierras importante y cada vez avanzando más sobre los pequeños y medianos productores, porque cada vez se está requiriendo más escala para subsistir en esta actividad. Por otro lado, lo que sí tenemos en el NOA es que con dólar relativamente alto y con retenciones más bajas, las producciones tradicionales y exportables, vinculadas al dólar, son las que funcionaron mejor. Obviamente las que estaban ligadas al mercado interno, hortalizas, frutas, estaban con problemas y son productores medianos y chicos, con bajo financiamiento, faltos de acceso al crédito accesibles y problemas de precios, de esos productores había muchos complicados y seguramente ahí hubo proceso de concentración o desaparición de algunos. Esto se viene dando a lo largo de los años, no es algo de ahora o de un gobierno en particular".
Bolsa de Cereales de Rosario
La cosecha de soja de Argentina de la campaña 2019/2020 será de 50 millones de toneladas en una superficie de 17,65 millones de hectáreas, según una proyección de la Bolsa de Cereales de Rosario. Por otro lado, la Bolsa redujo su estimación de cosecha de maíz de la nueva campaña a 50 millones de toneladas desde los 51 millones previstos previamente, debido a una caída en la intención de siembra. Y se aclara que los cambios en los precios externos y la incertidumbre interna impactan en las decisiones de siembra: Hubo un punto de giro en la que la carrera expansiva del maíz se ha detenido y empieza a desandarse el camino.t

Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 11, 12 y 13 de la edición en papel de la revista de Noviembre (2019) / Enero 2020.
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