Revista ProduccionRevista Produccion

     inicio          última versión digital          ediciones anteriores          mercado de granos          oportunidades comerciales          suscripción          el tiempo     
Regresar al sumario

May/Jun 2009


Pasturas

Alfalfas

La nueva genética desafía los ambientes extremos

El mejoramiento genético de alfalfa en los últimos años, ha generado algunos cambios en los conceptos hasta el momento considerados a la hora definir qué variedad y qué grupo de latencia elegir para cada planteo en particular.

Revista PRODUCCION: Alfalfas
 
Revista PRODUCCION: Alfalfas
 
Revista PRODUCCION: Alfalfas
 

El mejoramiento genético de alfalfa en los últimos años, ha generado algunos cambios en los conceptos hasta el momento considerados a la hora definir qué variedad y qué grupo de latencia elegir para cada planteo en particular.
Parecería que los últimos avances, han permitido diferenciar el comportamiento productivo de manera notoria entre cultivares modernos y no tan modernos. Esta diferencia está definida por la edad cronológica del cultivar y también por el concepto que ha sido utilizado en la mejora varietal, principalmente referido al perfil sanitario de los cultivares en cuestión. Esto ocurre para los grupos de latencia intermedia (6-7), pero parecería ser mucho más notorio en los grupos sin latencia (8-9-10).
En los últimos años, la genética moderna ha puesto un gran esfuerzo en lograr cultivares con altas tolerancias a los principales problemas sanitarios. Ello ha permitido una notoria mejora en las persistencias, que se suma a un incremento en el potencial genético de producción de forraje, logrando lotes altamente productivos por un lapso de tiempo más prolongado.
Por otro lado, si esto es interpretado de la manera correcta, permite vislumbrar la posibilidad de desafiar nuevos ambientes que antes estaban vedados para la producción de alfalfa. Esto tendría implicancias directas en los planteos productivos, ya que permitiría utilizar cultivares en ambientes y planteos donde antaño eran impensables debido a las escasas persistencias de los cultivares sin latencia.
Previo a los años 90, las persistencias estaban a favor de los grupos de latencia intermedia. Actualmente, es posible verificar que los grupos sin latencia, no sólo superan las viejas persistencias sino que incluso están levemente por encima de las logradas hoy en día con grupos de latencia intermedia.
En conclusión, si bien no es conveniente reemplazar en su totalidad a los grupos de latencia intermedia por los materiales sin latencia, es importante considerar que los cultivares modernos parecerían mostrar algunas ventajas que podrían implicar cambios a la hora de definir el cultivar a utilizar.
Es necesario recalcar que son múltiples los factores que determinan qué grupo de latencia elegir. Esto está definido no sólo por las cuestiones antes mencionadas, sino también por una sumatoria de elementos que es necesario considerar, como por ejemplo: tipo de planteo productivo (pastoreo, pastoreo mecánico, reservas, etc.), manejo (tiempos de ocupación en pastoreo, etc.), condiciones agroclimáticas (suelo, clima), etc.

Alfalfa en ambientes extremos
Salinidad
Los ambientes extremos se caracterizan por mostrar situaciones ambientales con restricciones con distinto grado de severidad, donde es posible encontrar limitaciones al crecimiento debido a: salinidad, alcalinidad, anegamiento, limitantes de profundidad, escasa disponibilidad de agua, etc.
La alfalfa es una especie que requiere ciertas condiciones mínimas ambientales. Es bien sabido que la asfixia de raíces es uno de las principales limitantes de este cultivo. Debido a ésto, ambientes restrictivos en este aspecto son verdaderamente limitantes para su cultivo. Por esta causa, ante la presencia de un exceso de agua en el perfil, la alfalfa se ve severamente perjudicada.
Uno de los ambientes extremos que mayores controversias genera es aquel con inconvenientes de salinidad.
A nivel mundial, se han hecho esfuerzos por obtener cultivares de alfalfa con tolerancias a este tipo de situaciones, logrando algunos cultivares con buenos comportamientos a esta limitación.
Esto no se ve reflejado completamente en la Argentina, debido a que los ambientes que en nuestro país presentan esta limitación, traen aparejadas otras limitaciones tanto o más severas que complican aún más la situación para este cultivo.
En nuestro país, suelen encontrarse ambientes con problemas de salinidad asociados a génesis de suelos con poca disponibilidad de agua como los encontrados en las áreas altas de Santiago del Estero y otras zonas secas; pero en gran parte de la región pampeana húmeda donde se concentra una buena parte del cultivo de alfalfa, la situación es diferente.
Es estos casos, la génesis de los suelos está definida por excesos de agua y texturas muy finas (anegamientos temporarios), lo cual determina no sólo la presencia de sales, sino también de grandes cantidades de sodio. El sodio es responsable de generar un alto pH de suelo y dispersión de la estructura, provocando una carencia de poros que determina como consecuencia, un exceso de agua por falta de infiltración. Esto provoca una gran confusión, ya que visualmente, el lote muestra una coloración blanquecina similar a las que se verifican en suelos con salinidad exclusivamente.
Esta situación es severamente limitante para la alfalfa por lo ya expuesto, sumado a que el exceso de humedad determina poblaciones muy altas de hongos de suelo.
Como consecuencia, el cultivar a utilizar en estos ambientes, no sólo debe ser tolerante a salinidad, sino también a sodio, a niveles variables de anegamiento, y por sobre todas las cosas, debe tener un saludable perfil sanitario con la mayor resistencia posible a enfermedades de raíz y corona.
Como consecuencia, a la hora de elegir un cultivar para sembrar en este tipo de ambientes, es necesario verificar no sólo una buena performance productiva, sino que debe tener un excelente comportamiento sanitario para lograr las mejores persistencia que el ambiente permita.
De esta manera, ante un ambiente con restricción, especialmente como los mencionados, es recomendable optar por una variedad moderna con un perfil sanitario desarrollado y comprobado, y con un potencial genético productivo alto.
Esto permitirá una mayor persistencia y un potencial productivo capaz de amortiguar de mejor modo las restricciones ambientales impuestas, superando a las variedades (genéticamente limitadas) comúnmente recomendadas para esos ambientes.

Por Ing. Agr. Juan Lus
Dpto. Técnico GAPP

Esta nota fue publicada en las páginas Nº 40 y 41 de la edición en papel de la revista de Mayo / Junio 2009.







©1995-2021 Revista Producción. República Argentina  República Argentina. Todos los Derechos Reservados.    |    Contáctese con la EditorialWebsite desarrollado por InterNet Tucuman