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Jul/Ago 2011


Soja

Soja

Rendimientos promedio de 3000 kilos para Tucumán

Se puede decir que concluyó otro buen año en materia de producción de soja en Tucumán. Los guarismos finales fueron cercanos a las 760 mil toneladas en la provincia y su zona de influencia (Norte de Catamarca y Oeste santiagueño) teniendo en cuenta un área total estimada en más de 253.000 hectáreas, con un rendimientos promedio -según la zona- que alcanzó los 3.000 kilogramos por hectárea.
En tanto, el rendimiento medio nacional se ubicó casi en los 28 quintales por hectárea, algo inferior a lo logrado el año pasado, atribuible a menores productividades unitarias entregadas por los cultivos de primera, porque el grano acusó falta de lluvias y elevadas temperaturas durante marzo. De todos modos al final, el rinde medio nacional alcanzó los 49,2 millones de toneladas de soja.
En Tucumán, de acuerdo al técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres -EEAOC-, Mario Devani, el clima jugó un papel preponderante sobre los campos sembrados, generando situaciones dispares en materia de rindes. Así hubo localidades donde los rindes por hectárea sólo alcanzaron los 2.200 kilos y otros hasta 3.500. Según la EEAOC, también tuvo mucho que ver la variedad elegida por el productor.
Para el órgano investigador, la campaña de soja que finalizó se caracterizó por la elevada cantidad de precipitaciones que se registraron durante el ciclo del cultivo, superiores al promedio normal en toda la provincia. Tal situación llevó a que la cantidad de horas de luz solar fuera menor a lo normal y que tuviéramos pocos días de sol pleno.
Así, los rindes, con pocos días de radiación solar y muchos de precipitaciones y nublados durante los meses de crecimiento de la planta, llevaron a contar con un grano de poco peso. Igual, el rendimiento promedio final de soja se ubicó en los 3.000 kilogramos por hectárea.
En lo que hace a las plagas, tanto los técnicos de la EEAOC como del INTA que fueron consultados, indicaron que este año las palomas volvieron a hacer de las suyas aunque con menos presión que en otros años, mientras que el problema con los picudos fue importante al inicio de la campaña, llegando a afectar varios lotes y obligando a los productores a incrementar sus costos para controlar la aparición de dichos insectos. Vale aclarar que este año, por una decisión acertada de muchos productores, se hicieron menos hectáreas de soja para evitar el daño del picudo y se volcaron a rotar sus campos con maíz. Por eso es muy probable que en 2012, haya más o nuevas rotaciones con maíz, la herramienta más eficaz y sana, que ayuda justamente a controlar los ataques de los picudos.
En lo que hace a insectos, en Tucumán, la soja no sufrió grandes sobresaltos, salvo los mencionados ataques del "picudo del tallo", pero en líneas generales se controlaron adecuadamente. En lo que hace al "picudo de la vaina" este año no hubo inconvenientes y se debió a que los productores aumentaron sus costos e invirtieron en tecnología, con aplicaciones preventivas de fungicidas, por ejemplo.
También este año los productores pudieron sortear un problema difícil como es la aparición de la temida roya asiática. No se detectó roya de la soja en los distintos lotes de la provincia, pese a que las elevadas precipitaciones y el ambiente húmedo generaban temperaturas propicias para la presencia de esta enfermedad y otras de fin de ciclo.
No obstante, técnicos y productores reconocieron que en los diferentes lotes de soja de la provincia hubo una baja incidencia de este tipo de enfermedades.
En ese contexto, y en base a datos sobre la eficiencia de la cosecha de granos en Tucumán y Santiago del Estero en los últimos años, los técnicos del INTA Famaillá en el marco del PRECOP II plantearon que se evidencia un descenso en los valores de pérdidas, especialmente en el cultivo de soja. Así, mientras en la cosecha 2007 las pérdidas se encontraban cercanas al 6% del rendimiento cultural del lote, en 2010 se midieron valores del 3,5%, próximos a la tolerancia de pérdidas permitidas (3%). Esto se debería no sólo al desarrollo tecnológico de las maquinarias, sino también a los aportes de la Agricultura de Precisión de la cual el INTA es referente a nivel mundial, tratando de disminuir los casi 750.000 millones de U$S anuales de pérdidas (con granos tirados en el campo) ocurridas durante la cosecha total de cereales y oleaginosas del país, al igual que las pérdidas de postcosecha que tienen valores similares.

Enfrentar altos costos
Por otra parte, y hablando ya de costos en materia de producción, se puede decir que hacer soja en el NOA sigue siendo caro ya que hay distorsiones en el mercado que juegan en contra de los productores de estos lares del país. Así, un reciente informe al que tuvo acceso PRODUCIÓN, da cuenta de que transportar soja desde Tucumán al puerto de Rosario resulta más caro que el envío a Rotterdam (Holanda).
Y es que el costo que paga un productor del Norte argentino para transportar una tonelada de soja al puerto de Rosario (Santa Fe) es 56,2 por ciento mayor al que debe pagar un exportador para hacer llegar la misma tonelada de soja a Rotterdam, uno de lo puertos de Holanda, en el Norte de Europa.
El puerto de Rotterdam es el acceso de las importaciones argentinas a Europa. Hay que tener en cuenta que en nuestro país, el 85 por ciento de la cosecha agrícola se traslada por camión mientras que apenas un 14 por ciento va por ferrocarril, que cuesta la mitad.
Un dato importante de la suba del costo de la producción de soja es que el flete interno subió 48 por ciento en un año mientras que el externo cayó 7 por ciento.
Según el tarifario vigente publicado por la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, cubrir una distancia de 710 kilómetros cuesta algo más de 205 pesos por tonelada, o sea algo así como 50 dólares. Ahí surge entonces la odiosa comparación con un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que, sobre datos del Ministerio de Agricultura, ese mismo volumen debe pagar 32 dólares por llegar a Rotterdam.
Si bien los camiones en Argentina transportan soja, y hacia Rotterdam llevan pellets de soja -un derivado de la oleaginosa cuyo valor puesto en puerto es menor al de la oleaginosa: 368 dólares contra 509 la tonelada-, aún así es más caro que la soja, que está en 308 dólares.
Eso hace que la incidencia del costo del flete internacional a Rotterdam sea del 8,6 por ciento sobre el valor del pellet de soja, mientras que el flete interno incide en un 16 por ciento sobre el valor del poroto de soja en Rosario. El costo del transporte de granos en camión es caro en Argentina si se lo compara con el valor de los fletes internacionales.
Enviar una tonelada de soja a China es sólo 32 por ciento más caro que llevarla desde Tucumán a Rosario. Si se toman otras distancias, como Salta, el valor del envío en camión es 4,5 por ciento mayor.
El costo del flete para granos es uno de los principales gastos que calcula el productor e incide directamente en la rentabilidad del campo.
Aún así, las alternativas al camión, como el transporte por ferrocarril, no están disponibles para todos por el desmantelamiento de la red. Según un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, enviar granos por tren cuesta la mitad que hacerlo por camión.
En cuanto a precios del grano, se puede decir que la plaza sojera mundial muestra precios ascendentes, producto de factores climáticos en los países productores, unido a iguales niveles de existencia que la campaña anterior. Los precios se ubican casi 150 dólares por tonelada por encima de los de aquella campaña. A esto hay que agregar la cancelación que habría realizado China, de compras por más de 500.000 toneladas.
En este contexto, todo tiende a indicar que el único factor alcista de peso que le queda a la soja es la limitada área de siembra en los Estados Unidos y una eventual complicación climática en la temporada 2011/12 en dicho país. Sin embargo, el primero de estos factores podría revertirse si el clima continúa demorando las siembras de maíz en el país del Norte.

Relevamiento satelital de campos con soja
Un informe estadístico realizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, surgido de un relevamiento satelital de toda la zona productora de la provincia, que incluyó también a los cultivos de citrus, soja y maíz, resaltó que en 2010 en Tucumán y su zona de influencia la superficie destinada a la soja fue superior a las 273 mil hectáreas, contra las 253 mil del año en curso.
El informe, preparado por un equipo integrado por Federico Soria, Carmina Fandos, Pablo Scandaliaris y Javier Carreras Baldrés, destaca la distribución de la superficie sembrada con cultivos de soja en la provincia, durante 2010 fue de 273.340 hectáreas.
Desglosado, en áreas de influencia, tenemos que en el Oeste de Santiago del Estero se implantaron 116.050 hectáreas, mientras que en el sudeste de Catamarca fueron cultivadas 43.570 hectáreas.
En definitiva, Burruyacu cuenta con 112.190 hectáreas (41,04%); Leales, 43.620 (15,96%); Cruz Alta, 41.330 (15,12%); La Cocha, 32.840 (12,01%); Graneros, 28.520 (10,43%); Simoca, 5.010 (1,83%) y Juan Bautista Alberdi, 4.010 hectáreas (1,47%).
El resto se reparte entre los departamentos de Lules que tiene 1.510 hectáreas; Famaillá con 1.260; Tafí Viejo con 1.130; Río Chico con 720; Chicligasta 580; Monteros 400; el departamento Capital 120 y Yerba Buena sólo 100 hectáreas.

Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 20 y 21 de la edición en papel de la revista de Julio / Agosto 2011.
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