
 | |
Una de las principales ventajas que tiene Argentina es la disponibilidad de pasturas forrajeras para la producción animal. Para potenciar su producción y aprovecharlas al máximo, es importante conocer cómo manejarlas y cuál es la época en la que se produce la mayor cantidad. Técnicos del INTA Balcarce brindaron recomendaciones para obtener los mejores resultados, en la jornada que organizó el IPCVA en Tandil. En gran parte de la región Pampeana, la primavera y parte del verano es la época de mayor producción de forrajes. Por esto, "este es el momento para tomar recaudos y planificar las acciones que vamos a ejecutar sobre las pasturas", señaló Germán Berone, especialista en manejo de pasturas del INTA Balcarce. Es habitual que a las pasturas compuestas de gramíneas, como festuca y agropiro, se las vea como de mala calidad y disponibles por un período acotado. Sin embargo, en la Cuenca del Salado, el agregado de nutrientes -nitrógeno y fósforo- desde mediados de julio a mediados de agosto "permite adelantar a septiembre la disponibilidad forraje de esas especies, cuando antes lo hacían en octubre o noviembre", indicó Berone. La planificación sobre cómo manejar el pastoreo es fundamental para maximizar la oferta forrajera. En este sentido, Berone explicó que "es importante definir cada cuánto debe un animal volver a pastorear una pastura, para que no encañe y se pase". Si la pastura fue fertilizada adecuadamente, a partir de los 15 centímetros de alto pueden ingresar los animales al lote. "En primavera el pasto crece muy rápido y hay que aprovecharlo, por esto es esencial planificar los tiempos de rotación", expresó Berone, y continuó: "Bajo condiciones normales para la región, si los animales ingresan al lote los primeros días de septiembre, deben volver a principios de octubre; en cambio, los que lo hagan a fines de septiembre, deberían volver a mediados de octubre".

|